viernes, 27 de marzo de 2009

Pilatos.

Golpear la puerta tres veces y ya. Venía pilatos con el alma arrugada de tanto tiempo de reinado. Un san pedro dormido le salió a abrir.
-¿Que Quieres pajarito?- el santo lo interrogó.
-Entrar, como todos, ¿no?
Abrió la puerta el barbudo cuidador del cielo. Salió con un lavatorio de oro que dentro tenía agua sucia.
-¿Lo reconoces?
-Como no- dijo Pilatos. -me hizo el que soy ahora.
-Bébetela- le indicó el santo.
Así lo hizo el buen ex-emperador, obediente al ver que Cristo tenía razón.
-Ahora ¡al hoyo del infierno Traidor!. Acá no perdonamos a los que no se sostienen. El cielo es para los fuertes.
Rodó Pilato cuesta abajo. Todavía se escuchan los aullidos de su garganta atravesada por las flamas y el tridente.

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