
La verdad todos me miran. No es paranoia, jamás mentiría así a mis sentidos, pero es que todos me miran al pasar caminando. A veces es por el humo que me sale debajo de la falda o por los ojos iracundos que me heredó mi padre. Todos me miran y se van, me siento donde sea solo. Mañana me pondré lentes oscuros para disimularme un poco, a veces es mejor no contar el cuento involuntariamente...
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