jueves, 29 de mayo de 2008

Sorprenderse

Fue un rayo de sol que cayó en mi cama,
Un rayo que me encandiló
Tenía cara de niña y pechos de sal
Dormía entre las hierbas del azar
Y soñaba conmigo, soñaba conmigo
Bailaba, ella Bailaba
Con una verguenza horizontal
y un sonrojarse vertical tan profundo
que puede dormirse dios en él
sin empañar las vertientes de la suerte.
Juro que era un Rayo de sol
entrando por mi ventana, una alucinación,
Tenía el cuerpo que sale de mi Onanismo pueril
Tenía la voz que sale de mi Onirismo senil
Tenía la verdad que sale de mi Locura juvenil.
Me declaro culpable por no tener cadenas a mano
y dejar que escapara con un batir de palmas
Alas al viento, en una vitrina del porte de un pulgar.
Volverá?, no se. Los sortilegios están escritos
con manos trémulas y de saltimbanqui,
desde antes que tengamos conciencia de que existen
ya están operando en nosotros.

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