
La camisa dejó de mancharse, las cosas se mantenían en orden, nadie interrumpía el cantar de los grillos por la noche, las carcajadas no hacían llover sobre Chaitén, nadie se fumaba los cigarros a hurtadillas. La vida no era igual desde que los duendes se fueron de aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario