viernes 10 de julio de 2009

Borracho mimético

Miraba la mesa tan de cerca que odiaba las lineas de una madera agrietada por los años. Había estado ahí por siglos, le parecía a él. Se había fundido con la mesa de tal manera que el humo del cigarro y los demás borrachos no lo veían. Estaba camuflado como ebrio de bar, tan bien que nadie notaba que era la primera vez que dormiría en una barra.
Entre el muladar mundo que lo rodeaba, cuando eran algo así como las 4 AM comenzó a sonarle la canción de campanillas en la cabeza. Recordó tantas cosas que, una vez perdidas, lo llevaron a sentarse en aquel bar, aquel día, en la hora más mimética que se pudiera concebir.
Su interpretación era buenísima, vaso en mano, sobre la mesa de las copas, sin importarle el ruido, dormía como un bebe. Saliendo de su propia existencia, volviendose uno con los borrachos, con el aire contaminado, con la sangre derramada por peleas antiguas.
A las seis, cuando se seguía repitiendo el Arsitimuño sonido de campanas en su cabeza, el mesero terminó por convencerce de la ebriedad de su cliente, el alcohol termino por terminarse y el cliente terminó en la calle por el saca borrachos que lo aventó por la puerta del bar. Asi se graduó de borracho mimético.

viernes 3 de julio de 2009

2

Audífonos grandes salió a la calle. Llovían los autos apurados, las madres llevando a sus hijos a los hospitales, palomas asesinas de migajas de pan y viejos con un diario arrugado debajo del brazo. Al oído Chinoy le chillaba verdades enormes. Él nada más entendía lo que le sobraba de hambre y le faltaba para concentrarse. Nadie dijo que cambiar el mundo fuera sencillo, pero él lo eligió, como todo en su vida. Miró una vez como si fueran mil veces. Vio una ciudad inmensa, a la cual pertenecía. Llovían las responsabilidades y se detuvo a sacarse los audífonos. Los alejó de sus ojos los suficiente para verlos rotos y refaccionados tantas veces como pudiera. Entendió entonces que nunca sería de ninguna parte, porque todos los lugares que los otros conocían cobraban entrada. Él no estaba dispuesto a pagarla más que con una sonrisa. A la salud del mundo se tomó una bocanada de aire contaminado, cerró los ojos y se puso los audífonos nuevamente. Se perdió en lo que escuchaba de Mauricio Castillo y su canto acribillante (o equi-brillante). Nadie más lo vio pasear por ninguna parte. Nadie tenía los ojos para ver detrás de esos audífonos rotos y arreglados…

martes 30 de junio de 2009

1

Hago bailar 28 letras. Con una canción tan antigua como mi propia humanidad. Los huesos me pesan, el pecho se me acaba en intentos de cumplir con mi deber. Me siento Nietzsche en carne propia, se ahora por que renunció a Basilea.
Tengo con tantas cosas que lidiar que me falta un segundo de respirar. Y como me cuesta respirar, puedo dejar de hacerlo sin querer en cualquier segundo, minuto, hora o día del señor.
Me esperarán los alumnos, con sus insaciables deseos de descanso, con su cola de burro dibujada por un lápiz ignorante. Y un estúpido me dirá en la calle que esto lo elegí así. Ojalá que tu hijo se eduque en mis aulas, para hacerlo mejor que tú.
Pienso en la única persona que me quita las ganas de pensar. Pienso en los atajos de la vida que están vedados para mi por ser pobre como soy. Pienso en renunciar a lo que soy, para comenzar desde cero a ser otra cosa. Pienso en el futuro esplendor, en lo que a mi me da fulgor, en mí cuerpo decadente.
Mi madre me ha llevado a comer hoy, mi padre me llama. Yo, nunca dejo de escribir...

domingo 24 de mayo de 2009

dos

A tres cuadras del sol

La gracia se ha perdido de los integrantes del club

Club más bien maldito

Porque ya no tiene poetas

Ni marías ni choros

Que cantan en las plazas risas ajenas

O penas propias.

Reviso cartas enviadas desde el pasado

Y veo mujeres hermosas

Con color de mis manos

Entre otras tantas manos

Besos y besos

Sonrientes, mortificadas

Reviso cartas enviadas desde el futuro

Y ahí no estoy nunca

Se reviven cosas que nunca ocurrirán

Y la mente insana las toca

Las llama

Las Yama

Las iama…

A tres cuadras a tres cuadras a tres cuadas

Inconexiones de puentes cortados

Mi ira sin Qi que lo aguante

Y río para que me aplaudan

Nadie sabe que hay detrás de los ojos de palta

Y así, a lo Chinoy

Me guardo la guitarra en un paquete digita

El cual se perderá sin perder

La vida de un arbol de verdad.

-

Por qué echar a infierno

Rodando como pINOCHET

Un siglo de historia

O siglo y medio, que se yo

Si pueden llover flores como delito

Sobre un Santiago agobiado por el smog

O hacerme brotar palabras de maestro

Cuando por la cabeza me entran pruebas y pruebas

Por qué escuchar a la misma

Voz de violin sangrante

Una y otra y otra y otra vez

Si en realidad quisiera

Una lengua que chasquee

O un chasqueado que me lamiera

Los oídos, los genitales, las ideas

No entiendo en realidad

Las teclas sonando en el piano digital

El Morse indescifrable de cuatro y siete multiplicado.

De cuatro y siete multiplicado…

domingo 26 de abril de 2009

emilio y las orejas

Emilio se dedicaba a secarle la sangre a sus amigos. Era tan sencillo el proceso como escucharlos hablar, palabra tras palabra, por terrible que fueran. Al terminar, Emilio ya había hecho su trabajo. Les tenía seca la sangre, cicatrizada la herida y sus amigos eran más amigos que antes.
Pero un día Emilio no pudo oir más. Las orejas, coloradas por los siglos de historias pasadas, simplemente se le cayeron de la cabeza. Las recogió como un acto de fe en la medicina. Perdió todo el maravilloso poder que poseía. Las calles de Puerto Octay no fueron las mismas.
Subía y bajaba los pisos de la ciudad, sin más que tres colillas de cigarro comprado donde Teuber. Simplemente la paciencia llega hasta la esquina antes de salir del pueblo, Teuber queda un poco más acá no más.
Pasó años con las orejas en agua, esperando que llegase un médico. Jugaba ajedréz solo, sentado en la Plaza. Compraba leches naturales, vaciaba basureros, fumaba.
Un día, por obra de mágia apareció un médico. Se instaló una cuadra más abajo que "el berlin" (negocio prestigiado del lugar). Y Emilio llegó con sus orejas en agua para ser el primero en ser atendido.
-Estas orejas están en huelga.- Dijo el profesional
Entonces Emilio subió hasta su casa para meditar acerca del motivo de las orejas en huelga. Pensó en los besos furibundos y ardientes de las muchachas del verano del 92'. Pero claramente eso le debe haber gustado a las muchachas. También pensó en las horas de alabanzas sin sentido que escuchaba en la plaza de Pto. Octay. Mas desestimó la opción porque diosito no lo castigaría así. Por último pensó en sus amigos. Las orejas saltaron del vaso y marcharon por el cuarto en señal de clara protesta.
Es que estaban cansadas de escuchar los alegatos vanos de los muchachos. Que en ellas se acumulaba la cerilla y el pelo de la vejez...
...¿Cómo se abuenaron las orejas y Emilio?
La verdad todavía se escucha un sordo subir y bajar las calles de Puerto Octay en busca de una solución

viernes 27 de marzo de 2009

Pilatos.

Golpear la puerta tres veces y ya. Venía pilatos con el alma arrugada de tanto tiempo de reinado. Un san pedro dormido le salió a abrir.
-¿Que Quieres pajarito?- el santo lo interrogó.
-Entrar, como todos, ¿no?
Abrió la puerta el barbudo cuidador del cielo. Salió con un lavatorio de oro que dentro tenía agua sucia.
-¿Lo reconoces?
-Como no- dijo Pilatos. -me hizo el que soy ahora.
-Bébetela- le indicó el santo.
Así lo hizo el buen ex-emperador, obediente al ver que Cristo tenía razón.
-Ahora ¡al hoyo del infierno Traidor!. Acá no perdonamos a los que no se sostienen. El cielo es para los fuertes.
Rodó Pilato cuesta abajo. Todavía se escuchan los aullidos de su garganta atravesada por las flamas y el tridente.

Pto. Octay

Los barcos se van...